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Equipos profesionales

La evolución del sector multimedia ha ido impulsando una creciente e inacabada construcción de  su esquema profesional, es decir, el modelo abstracto que orgánica y funcionalmente se halla detrás de cualquier producción multimedia.
Ello no puede significar, como es evidente, que para la puesta en marcha de un proyecto sea preciso contar con un modelo de este tipo. Al tratarse de una abstracción, lo que nos indica es precisamente su adaptabilidad a la realidad y a las necesidades que tenemos que abordar en cada momento; lo que sí hará es orientarnos en el sentido de no descuidar ningún aspecto o tarea que sea necesario cubrir para que el desempeño del producto pueda llevarse a buen puerto.

Los perfiles profesionales que conforman los equipos multimedia varían notablemente en función de las áreas de negocio en las que se desenvuelva una determinada producción. Además, a medida que se van limando los modelos, surgen nuevas necesidades que hay que cubrir. En todo caso, nos encontramos ante un sector con una altísima demanda profesional que, de forma sumaria, pasamos a comentar. Lo que aquí se ofrece es un modelo de estructura estándar; lógicamente, cada proyecto requiere una organización adaptada, y es habitual que en muchos casos determinados roles los ejerza simultáneamente un mismo profesional.

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A grandes rasgos, podemos establecer siete áreas profesionales:

  • El equipo de producción tiene el objetivo de poner en marcha el desarrollo del producto y asegurar que el proceso se cumple dentro de las pautas establecidas: en tiempo, calidad y presupuesto.

    El director del proyecto es el máximo responsable de la producción; función que, en muchas circunstancias hará a la par con las propias de un productor ejecutivo. Debe distribuir las tareas, vigilar que éstas se cumplan en plazo, y garantizar que el equipo dispone de los medios suficientes para el desempeño de su tarea.
    El director del proyecto, en el terreno multimedia que nos interesa, también ha de dominar los conceptos técnicos de software, programación, etc., así como sus fortalezas y posibilidades. En función de la complejidad de la producción es habitual contar con algún asistente de producción, así como un ayudante de proyecto que lleve la gestión administrativa del mismo. 

  • El equipo técnico puede comprender un número alto de personas con responsabilidades diversas. Se encargan de construir la aplicación o el producto en sí, tanto de las partes que utilizará el usuario (front-end) como de las relativas a la administración y soporte del sistema (back-end)
    Funcionalmente el equipo se puede dividir en tres segmentos. Estos serán dependientes, en todo caso, de una director técnico que será quien coordinará las actuaciones del equipo, distribuirá la carga de trabajo entre los distintos segmentos, y realizará el seguimiento y dirección global de este apartado con el fin de garantizar los mejores resultados. Asimismo, cumple las funciones de análisis de la aplicación y de elaborar el diseño técnico.
    El grupo de desarrollo, compuesto por uno o varios Ingenieros de programas, ingenieros de interfaces e ingenieros de soporte, será quien ejecute el desarrollo del código de soporte. Ligado estrechamente a ellos, estará el integrador multimedia; aunque éste puede desarrollar parte de código, su función estriba en servir de puente entre el equipo de diseño y el de desarrollo. Su perfil, por tanto, será un híbrido entre programador y diseñador, con amplios conocimientos de la comunicación multimedia interactiva.
    El grupo de sistemas puede formar parte del equipo de una producción (especialmente cuando se trata de un producto de alto coste) o, lo que es más corriente, estará integrado en la estructura del cliente o de una tercera empresa que presta sus servicios (de hosting, por ejemplo) a éste. Suele estar compuesto por un administrador del sistema, y uno o varios ingenieros de comunicación. Su papel es garantizar las condiciones de despliegue del producto una vez finalizado, por lo que deberán tener una fluida comunicación con el equipo de desarrollo, especialmente en la toma de requisitos.

  • El equipo de contenidos es extremadamente variable en su composición. A la cabeza existirá siempre un coordinador de contenidos que ejerza, además, las funciones de editor. Dependiendo de cuál sea el producto, será preciso contar con un número determinado de especialistas y asesores en la materia que se trate (incluso, de otros perfiles profesionales como psicólogos, pedagogos, etc.). Estos serán los encargados de crear y elaborar los contenidos (además de la concepción y creación de procedimientos, actividades, etc.). Este grupo se complementa con la tarea de los redactores y correctores de estilo.
    Será necesario, además, disponer de los servicios de guionistas multimedia que se encarguen del desarrollo de los guiones multimedia y de las estrategias de presentación y distribución de la información creada por los expertos en contenidos.
    El tercer grupo estará compuesto por los creadores de medios audiovisuales. Fotógrafos, expertos en vídeo digital, sonorizadores, animadores, o editores de medios en general participarán creando, seleccionando, editando y preparando para la integración, aquellos contenidos audiovisuales que hayan sido solicitados por los creadores de contenido y/o guionistas.
    En el caso de que la producción así lo requiera, se deberá contar con los servicios de traductores. Habitualmente éste será un trabajo externalizado al proyecto. En todo caso, cuando la complejidad del proceso lo precise, convendrá integrar a un coordinador de traducciones que garantice el seguimiento y la calidad de éstas.

  • El equipo de diseño se encarga de la producción gráfica de las interfaces así como de la elaboración de los elementos gráficos del sistema (elementos de navegación, etc.). En algunos casos, puede realizar parte del trabajo encomendado al equipo de contenidos en todo aquello que tiene que ver con la creación de ilustraciones, esquemas, gráficos, etc.

    El director creativo desempeña la tarea de dirección de arte, garantizando con ello la coordinación gráfica y audiovisual, que el estilo visual sea el seleccionado, tenga consistencia y sea homogéneo independientemente del número de personas que participen en su elaboración.
    Junto al él, un equipo de diseñadores gráficos llevará a cabo el diseño de pantallas de la aplicación, el diseño de iconos, de prototipos, etc. Los asistentes de diseño se encargarán de organizar el material gráfico y gestionar sus versiones, digitalizar documentos que sea preciso tratar, etc.
    Además de la producción gráfica también hay que considerar el diseño de la información, su arquitectura, la usabilidad, la interacción con el usuario, etc. Estos aspectos esenciales también requerirán profesionales especializados:

    • Diseñador de interfaz: Debe trabajar con todo aquel que esté involucrado en el proceso de diseño de la empresa para mejorar el ambiente de trabajo del personal o mejorar la ergonomía de los productos o el sitio web de la compañía a partir de la interacción y experiencia del usuario, así como poseer conocimiento adecuado para su industria.
    •  Diseñadores de la información: Estructuran el contenido, determinan navegación y rutas, etc. Están capacitados para trabajar tanto en el campo editorial, como en el publicitario y el periodístico, convirtiendo la información en imágenes estéticas y atractivas para el espectador. Debe también manejar las herramientas del campo de la ilustración y la gráfica, y también tiene la capacidad para investigar distintas fuentes generales y específicas de la historia, el arte y la actualidad.
  • La relevancia que posee en nuestros días la gestión de conocimiento hace imprescindible la presencia de documentalistas especializados en documentación audiovisual y multimedia. No ya solo para la adecuada gestión de los fondos documentales manejados por el equipo en su conjunto (que en una producción de gran escala puede ser extraordinariamente cuantiosos) sino, fundamentalmente, porque la documentación formará parte inequívoca del proceso de desarrollo, tanto en la elaboración de una metainformación de calidad, que irá integrada con el producto, como en la gestión de sistemas de seguimiento y registro de derechos de propiedad intelectual

  • Se encarga del despliegue de la aplicación, del soporte técnico y de la asistencia al cliente, o a los usuarios (según el acuerdo concertado) para solventar aquellos errores que puedan producirse.

    Según las características del proyecto, esta actividad puede durar días, meses o incluso años; y su incidencia responder a una graduación muy variable: no será lo mismo un proyecto exclusivamente de contenidos para una arquitectura de disco, que un servicio-aplicación con contenido en Red.
    Cuando es necesario, el equipo de operaciones se puede encargar de preparar la formación sobre el producto y/o sistema para el cliente.
    En conexión con el equipo de contenidos lleva a cabo las tareas de mantenimiento de la información o de las relaciones con los socios de contenidos que se puedan establecer en el marco de un proyecto. 

  • Este equipo trabaja en tres ámbitos bien distintos:

    1. Compras: cuando deben adquirirse derechos sobre contenidos ya desarrollados, adquirir licencias de uso sobre determinadas aplicaciones o servicios, alojar un contenido, etc.
    2. Ventas, cuando lo que se pretende, al finalizar el producto, es su comercialización, publicidad y venta, y
    3. Prospección de nichos de mercado y posibles oportunidades comerciales, con vistas al desarrollo de futuras acciones. 

Ciberimaginario

Research Group of Rey Juan Carlos University and Research Association ICONO14

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