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Del papel a la pantalla

La aparición del hipertexto y otros medios de producción, edición y publicación de documentos en forma electrónica y digital ha venido acompañada de una serie de cambios tecnológicos tanto en los soportes y dispositivos de escritura como en los de lectura. Para Roger Chartier, la revolución del texto electrónico es, al mismo tiempo, una revolución de la técnica de producción y de reproducción de textos, una revolución del soporte de lo escrito y una revolución de las prácticas de lectura.
La escritura y la lectura se han producido y transmitido siempre de forma secuencial porque así lo exigían las distintas tecnologías que les servían de soporte. Con la aparición de la tecnología hipertextual, la pantalla se ha convertido en el principal soporte de visualización ya que permite la multisecuencialidad característica del hipertexto, haciendo de la pantalla un soporte que entra en franca competencia con el papel que deja de ser el soporte privilegiado- y, por extensión, con el formato que se ha considerado hegemónico como vía y soporte del conocimiento: el libro. Esta circunstancia ha llegado a desencadenar los temores y fobias de muchos que pregonan no sólo la muerte del libro, sino también la del pensamiento “racional”.
Sin embargo, el hipertexto no elimina la escritura y la lectura, el hipertexto no elimina el libro, sino que expande los modos de lectura y escritura, crea nuevos soportes, nuevos formatos de almacenamiento y procesamiento de textos y nuevas funcionalidades, y aporta nuevos modos de expresión, acceso a la información y vías para adquirir y compartir conocimiento. Por otro lado, el hipertexto favorece nuevos modos de edición y publicación y hoy cualquier persona, con unas herramientas mucho más sencillas, fácilmente accesibles y menos costosas que en épocas anteriores, se puede convertir en editor, “impresor” y distribuidor de sus propias obras. El mundo de la edición se ha modificado notablemente gracias a los ordenadores, a los que Nelson llamó “máquinas literarias”. La nueva impresión digital en papel o en otros medios o formatos de texto electrónico como los e-books o los archivos pdf y, sobre todo, la publicación y difusión de hipertextos en la web, han revolucionado no sólo el mundo del libro y de la edición, sino también todo el universo relacionado con las ciencias de la información y la documentación: las bibliotecas, las técnicas documentales, el periodismo, la formación, educación e investigación, y todas las formas de acceso a la información, en el conocimiento y la cultura.
A ninguno de nosotros nos extraña ya la idea de leer a través de una pantalla los contenidos que anteriormente leíamos sobre un papel. La velocidad a la que ha cambiado la forma de volcar contenidos en un soporte adecuado a nuestras necesidades, ha convertido a éstos en un gran negocio que comenzó hace siglos con la aparición de la imprenta y que llega a nuestros días con la aceptación social de los llamados “tablets”. Estos soportes deberían ser un simple ayudante para obtener los contenidos que se nos ofrecen -la calidad de los mismos debería ser lo que nos preocupase-, pero lo cierto es que desde los libros hasta las pantallas de un ordenador, son estos soportes los que han conseguido equipararse e incluso eclipsar a los contenidos para convertirse en los receptores del interés popular.
Es obvio que las facilidades y contingencias que ofrecen los textos ubicados en soportes tecnológicos, otorgan al lector infinidad de posibilidades distintas que no obteníamos antes con los soportes clásicos. Una de ellas, quizá la más importante y práctica, sea el hipertexto. Wikipedia lo define como “el nombre que recibe el texto que en la pantalla de un dispositivo electrónico permite conducir a otros textos relacionados, pulsando con el ratón o el teclado en ciertas zonas sensibles y destacadas”. Esta herramienta es en la actualidad casi indispensable a la hora de leer un texto en Internet. Todos conocemos ya esta opción y a ninguno nos extraña abrir un texto y ver multitud de palabras o frases en otro color o subrayadas, lo que nos indica que podemos hacer clic sobre ellas y redirigir nuestra información a ese campo concreto. Esto es el hipertexto.
Otra de las herramientas más comunes que nos ofrece son las ventanas en la pantalla, algo de lo que habla y profundiza María Jesús Lamarca Lapuente en su tesis doctoral, argumentando que “la proliferación de pantallas, y más concretamente, lo que se denominan ventanas dentro de la pantalla del ordenador, fraguan el hipertexto. Las ventanas superpuestas en una pantalla hacen posible la multisecuencialidad del hipertexto. Las páginas del hipertexto no son un rosario encadenado de hojas de papel, sino una sucesión y una superposición de ventanas que se manifiestan por medio de las interfaces gráficas de los programas vistos a través de los navegadores. De igual manera, los programas se abren y se cierran y podemos tener abiertas varias aplicaciones a la vez y realizar diferentes tareas. Con sólo un clic de ratón pasamos de una pantalla a otra. También podemos desplegar dos o más ventanas a la vez y colocarlas a nuestro gusto enfrentándolas en posición horizontal, vertical o en forma de mosaico. Igual que la lectura del hipertexto se puede fragmentar en múltiples ventanas, es corriente ahora fragmentar la pantalla del televisor en varias ventanas para ofrecer varias imágenes a la vez o para mostrar una acción o un hecho visto desde diferentes perspectivas, algo muy utilizado en los acontecimientos deportivos. Al igual que en la pintura el marco era también una ventana, es decir, un recuadro que servía para separar la realidad de su representación, la ventana del hipertexto sirve tanto para tomar imágenes (encuadre de la cámara fotográfica, de vídeo o cinematográfica), como para mostrarlas o proyectarlas. Una pintura o una fotografía siempre tienen un marco espacial, un recuadro que delimita sus contornos.” (María Jesús Lamarca Lapuente, Hipertexto: el nuevo concepto de documento en la cultura de la imagen, Universidad Complutense, Madrid 2011).

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Research Group of Rey Juan Carlos University and Research Association ICONO14

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